La busco, mas pocas veces soy capaz de encontrarla. No sé qué le habré hecho, pero a veces siento su ausencia con nostalgia. La añoro.
Tal vez la añoro tanto como añoro las lágrimas de felicidad, las miradas cómplices, las sonrisas menos oportunas que son capaces de alegrarme el día, o un simple beso que dure lo que tiene que durar un beso.
No me gusta demasiado forzar a la inspiración, en el momento más inesperado vendrá a mí. Y yo, impulsiva y tonta soñadora; la recibiré con los brazos abiertos. Como si nunca se hubiese ido, como si nunca me hubiera hecho daño, la acogeré calurosamente, agradecida.
¿Y qué es lo que necesito? Una palabra clave, una lágrima de felicidad, una mirada extrañada, un rayo de luz, una noche de locura. ¡Qué se yo!
Pues eso, inspiración.

2 comentarios:
uauu!!!
te comprendo perfectamente cuando la necesitas nunca esta y luego viene cuando quiere pero tan rapido como viene se va.
me gusta mucho tu forma de escribir sigue asi
muchas gracias :)
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