lunes, 31 de octubre de 2011

extraño pensamiento

Floto entre el viento y las nubes. Formo parte del aire suave y fresco. Yo. Vuelo por encima de los rascacielos. Las personas son hormigas trabajando por y para su reina. Busco mi destino, mas solamente doy vueltas. Vago como un alma perdida, alejada de su cuerpo. Voy y vengo, pero nunca llego a ningún sitio. Soy una fantasía, un sueño. Soy magia inexistente y magia que pertenece a todas las partes del planeta. Doy vueltas entre la mitología, el esoterismo, la religión y la absurda realidad. Tengo todo tipo de conocimientos y no entiendo ninguno de ellos. Mi subconsciente contesta por mí. Sigo adelante con mis alas invisibles. Yo, diminuta molécula inservible. Yo, amarga pureza del cielo.
Soy todo y no soy nada.

sábado, 29 de octubre de 2011

Su silencio

A él le encanta hablar. De todo y de nada. No importa cuál sea el tema en cuestión que siempre querrá expresar su opinión. Las palabras, a veces, le salen de la boca como sin querer, sin previo aviso, de repente; y es esto por lo que, también a veces, no dice más que tonterías. Cuando se da cuenta de lo que ha dicho, ya es demasiado tarde, e intenta arreglarlo; aunque no siempre funcione. No se rinde, mas sabe perfectamente cuándo debe parar.

No es un experto en lingüística o en filología, nunca ha pretendido serlo. Es lo que es, uno más. Compañero, amigo, hermano, confidente. Ríe, siempre ríe, y pocas veces se enfada. Se toma la vida con humor, pues al fin y al cabo, no es más que un chiste, un juego que alguien o algo superiror a nosotros maneja a su antojo. Y él, por supuesto, lo intuye. Camina despreocupadamente, no le gusta llegar tarde, pero sabe que si lo hace el mundo no se acabará ahí. Tararea canciones en su mente, la mayoría en inglés, aunque probablemente no entienda mucho de lo que éstas dicen. Ahora comprendo por qué las tararea y no las canta.

Es un poco cabezota, no le gusta que lo ayuden a no ser que realmente lo necesite, y por encima de todo, odia pedir ayuda. Podría ser por orgullo, pero más que eso, es por el simple hecho de valerse por sí mismo, de buscarse la vida, de conseguir su objetivo y poder disfrutarlo él solo; como cuando te dan un enorme bollo de crema y no tienes por qué compartirlo.

Para algunos puede que sea un simplón, un tonto, un fanfarrón o incluso un poco estúpido. Nada del otro mundo. Un chico del montón.

Para mí, es mucho más que eso. Aunque no roce la perfección, es mi mundo. Pese a todos los sinsentidos que suelta, pese a todos los errores que comete al hablar, cuando calla el tiempo se para. Su silencio me abruma, me gana. Me doy por vencida y llego a pertencerle. Me mira con sus ojos, fijamente, y una vez más, con sus ojos risueños y firmes, con su media o amplia sonrisa, con su silencio, me dice todas esas cosas que, por mucho que le guste hablar, nunca se atreve a decirme.

domingo, 23 de octubre de 2011


Corría por el Paseo de Francia bajo esa lluvia tan típica de Donostia, el xirimiri. Pretendía llegar a tiempo al Kursaal, y que los semáforos fueran a estar de su lado. El viento le pegaba en la cara y le impedía poder ir más rápido. Los perros, los ancianos, los carritos y los paraguas hacían de obstáculo. El termómetro marcaba 12 grados que parecían 30 por la velocidad. Eran ya las 17 horas. No lo iba a esperar. Corría como si la vida le fuera en ello, ya que no podía perder esta oportunidad.
Llegó al final del Paseo de la Zurriola, a la esquina del Kursaal. De repente, el viento, la lluvia y su corazón se pararon. Allí no había nadie, quizás nunca llegó a asistir a su cita. Nunca llegó a saberlo.
Dio media vuelta, y rehizo su camino en dirección contraria, desde el mar hacia los desnudos y melancólicos árboles. En soledad, en silencio, gris.


sábado, 22 de octubre de 2011

Sueños

En lo más profundo de nuestro ser se esconde algo, algo indescriptible que guarda un tesoro que sólo nos pertenece a nosotros mismos. Nuestros sueños.
Los objetivos que queremos lograr a lo largo de nuestra vida nos acompañan día tras día, haciéndonos luchar, sacándonos una sonrisa de vez en cuando, y por supuesto, también haciéndonos derramar alguna que otra lágrima. No son perfectos, tampoco nosotros lo somos, pero están ahí, para que este transcurrir del tiempo se nos haga más ameno, para darle sentido a nuestros pasos.
¿Pero qué pasaría si viésemos nuestros sueños realizados? ¿Qué lógica tendría entonces seguir adelante si nuestros mayores deseos se hubiesen cumplido?
Vivir con ese orgullo, podríamos pensar, sentirlo en el recuerdo como algo imborrable. Pero ya está, esas ansias, ese esfuerzo y esas ganas, pese a estar realizados, no seguirían junto a nosotros, formarían parte del pasado, ese pasado hermoso y gratificante.
Por todo ello, como leí una vez en un cuento, creo conveniente que los sueños nunca se cumplan, para no llegar a la frustración ni al desamparo; para poder decir "yo tengo un sueño, tengo una razón por la que estoy aquí" y no "yo tuve un sueño, se cumplió, y ya no tengo un papel en este mundo hecho para los más valientes, no para los agraciados".

jueves, 20 de octubre de 2011

Desnudos

La gran mayoría de gente opina que la vestimenta de un ser humano muestra parte de sus creencias, gustos o costumbres. Creen que se puede llegar a conocer la personalidad de una persona gracias a la ropa que lleve.
También hay personas que están en contra del nudismo.
Pero acabo de reflexionar y me he dado cuenta de que tal vez sería mejor que todos fueramos desnudos por la calle, ya que así no nos sentiríamos realmente desnudos ante la mirada de los desconocidos.
Es decir, que mientras más ropa llevemos, más desnudos estamos, ya que, más saben acerca de nosotros esos que realmente no nos conocen. Y en cambio, si estuviésemos desnudos, nos verían, simplemente, como somos en realidad, sin política, ni ideología, ni religión, ni prejuicios. Seríamos transparentes como el agua.
Vamos, que nos verían como lo que somos, animales que caminan erguidos y de vez en cuando tienden a pensar, con un poco de suerte, en que todos somos iguales ante los ojos de la vida, y que además, llegamos a ella y la despedimos desnudos.
Iluntasunean murgildurik,

Argi gutxi, begi urdin.

Patuaren zain

Egongo da

Euripean eserita,

Blai.

Eta pentsatuz,

Eta ahaztuz,

Eta gogoratuz,

Agur.

Isilik

Euripean

Bere gogoetan,

Ni.

Irudipen ,

Iraganeko mamu,

Istorio labur.

Ginen.