sábado, 22 de octubre de 2011

Sueños

En lo más profundo de nuestro ser se esconde algo, algo indescriptible que guarda un tesoro que sólo nos pertenece a nosotros mismos. Nuestros sueños.
Los objetivos que queremos lograr a lo largo de nuestra vida nos acompañan día tras día, haciéndonos luchar, sacándonos una sonrisa de vez en cuando, y por supuesto, también haciéndonos derramar alguna que otra lágrima. No son perfectos, tampoco nosotros lo somos, pero están ahí, para que este transcurrir del tiempo se nos haga más ameno, para darle sentido a nuestros pasos.
¿Pero qué pasaría si viésemos nuestros sueños realizados? ¿Qué lógica tendría entonces seguir adelante si nuestros mayores deseos se hubiesen cumplido?
Vivir con ese orgullo, podríamos pensar, sentirlo en el recuerdo como algo imborrable. Pero ya está, esas ansias, ese esfuerzo y esas ganas, pese a estar realizados, no seguirían junto a nosotros, formarían parte del pasado, ese pasado hermoso y gratificante.
Por todo ello, como leí una vez en un cuento, creo conveniente que los sueños nunca se cumplan, para no llegar a la frustración ni al desamparo; para poder decir "yo tengo un sueño, tengo una razón por la que estoy aquí" y no "yo tuve un sueño, se cumplió, y ya no tengo un papel en este mundo hecho para los más valientes, no para los agraciados".

No hay comentarios: